El Sentido de la Nutrición
¿Damos el valor que se merece a nuestro cuerpo, o por el contrario pensamos en él como un obstáculo, algo que es tan "material" que no merece la pena cuidar?.
Nuestro cuerpo es nuestro templo, a través de él nos relacionamos, experimentamos, probamos..., nos realizamos. Y cuando sentimos que no hay nada fuera que no esté dentro, nos miramos como el milagro que somos.
Es muy importante darle el descanso que necesita, la higiene diaria, cuidar nuestra respiración, realizar un ejercicio continuado y moderado, beber abundante agua y proporcionarle la alimentación adecuada. El alimento, dependiendo del tipo y del arte culinario que utilicemos en su elaboración, será más o menos vital. Hay que asegurarse de comer los suficientes alimentos crudos (frutas, verduras, hortalizas,...).
Las formas de cocinar más recomendables son: al vapor, al wok, al horno y a la plancha; evitando cocinar a temperatura alta. La dieta y la salud caminan de la mano, el cuidado de la dieta es la manera más eficaz de influir en la salud. Para que una dieta sea equilibrada tiene que tener la energía y todos los nutrientes en las cantidades adecuadas y suficientes para cubrir las necesidades y mantener la salud.
Tiene que ser variada, conteniendo alimentos de todos los grupos (frutas, carnes, lácteos, cereales, verduras, hortalizas, legumbres,...) y observando moderación en las cantidades consumidas.
De lo consumido diariamente:
- un 15% debe correspondera proteinas (legumbres, huevos, carnes, pescados,...),
- un 30% a lípidos, limitando las grasas saturadas (de origen animal, de palma y de coco) y favoreciendo el consumo de ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados (aceite de oliva, pescados grasos, frutos secos...),
- y un 55% a hidratos de carbono, reduciendo el consumo de los monosacáridos (azucares y dulces) y aumentando el de los disacáridos y polisacáridos, y absorción más lenta (cereales, frutas, legumbres, verduras, hortalizas,...). No debemos olvidarnos de consumir alimentos ricos en fibra.
Lo ideal sería repartir la ingesta diaria en seis tomas, comer más veces y menos cantidad, para evitar la grasa de almacenamiento (triglicéridos). El 70% de lo consumido debiera repartirse entre el desayuno, media mañana y la comida; y el 30% restante entre la merienda y la cena.
Hay que masticar bien el alimento, hasta formar una papilla, así nos aseguramos el aporte de enzimas, de las que se fabrican en la boca, y de favorecer la digestión.
Esto, combinado a la práctica de yoga, que engloba: respiración, atención postural, tonificación muscular, relajación, meditación, etc., contribuirá a mantener nuestro vehículo físico en el estado ideal para el trabajo que tenemos que realizar aquí y ahora.
Lo más inteligente en la educación nutricional es ponerse en manos de un profesional cualificado para que nos oriente.
"... el Señor y su Templo son UNO". Paul Foster Case.
Sara
